Descubre los mejores productos para el cuidado del cabello según tu tipo y necesidad, y logra un pelo sano, fuerte y lleno de vida.
El cabello habla. A veces lo hace con frizz, otras con opacidad, falta de forma o sensibilidad al tacto. Pero siempre envía señales que, si se saben leer, permiten construir rutinas que transforman la textura, prolongan el color y devuelven vitalidad desde la raíz hasta las puntas. Por ello, elegir un buen producto no se trata de seguir modas, sino de entender qué necesita cada tipo de cabello, en qué estado se encuentra y cómo lograr resultados visibles que no se borren con el primer lavado.
En esta guía de Thyms compartiremos algunos tips para que el cabello de tus clientes pueda ir más allá del “se ve bonito”, explicando las técnicas detrás del diagnóstico, la selección de productos para el cuidado capilar, la aplicación técnica y el mantenimiento prolongado.
Paso a paso, abordaremos cada una de las etapas esenciales del proceso para que puedas armar una rutina inteligente, comprar con criterio, obteniendo resultados en tus clientes que se sientan y se vean. ¿Estás interesado? ¡No dejes de leer!
Diagnóstico capilar rápido antes de recomendar productos
Antes de hablar de marcas, fórmulas o rutinas, existe un paso que define el éxito real de cualquier recomendación capilar: el diagnóstico. El cabello no responde de la misma manera en todas las personas, incluso cuando presenta síntomas similares. Factores como el historial químico, la frecuencia de lavado, el entorno y los hábitos diarios influyen directamente en cómo actúan los productos sobre la fibra capilar y el cuero cabelludo.
Un diagnóstico capilar bien realizado permite identificar las necesidades prioritarias del cabello y evitar recomendaciones genéricas que, en lugar de mejorar su estado, pueden agravar el problema. A continuación, revisamos las señales más comunes que ayudan a orientar este primer diagnóstico de forma clara y eficiente:
Señales clave: resequedad, daño químico, frizz, cuero cabelludo graso/seco, cabello tinturado
El estado del cabello se manifiesta a través de señales visibles y sensoriales que permiten identificar qué tipo de cuidado requiere. Reconocerlas correctamente es fundamental para elegir los productos más adecuados y diseñar una rutina coherente. Estas son las principales señales que deben evaluarse durante un diagnóstico capilar inicial:
- Resequedad: el cabello se siente áspero al tacto, pierde brillo y presenta mayor dificultad para desenredarse. Suele estar asociada a la falta de hidratación, al uso excesivo de calor o a lavados frecuentes con productos inadecuados. En estos casos, la prioridad debe ser restaurar el equilibrio de humedad en la fibra capilar.
- Daño químico: se evidencia cuando el cabello ha pasado por procesos como coloración, decoloración, alisados o permanentes. La fibra suele mostrarse debilitada, porosa y con tendencia al quiebre. Esta señal indica la necesidad de tratamientos orientados a la reparación y fortalecimiento de la estructura interna del cabello.
- Frizz persistente: aparece cuando la cutícula está abierta o desalineada, lo que permite que la humedad del ambiente penetre de forma irregular. El frizz suele ser un indicador de deshidratación, daño acumulado o falta de productos que ayuden a sellar la fibra capilar.

- Cuero cabelludo graso: se caracteriza por exceso de sebo, sensación de pesadez en la raíz y necesidad de lavados frecuentes. Un cuero cabelludo graso no implica necesariamente que el largo del cabello esté en buen estado, por lo que el diagnóstico debe diferenciar claramente entre raíz y medios/puntas.
- Cuero cabelludo seco o sensible: puede presentar picazón, tirantez o descamación. Para aquellos que se preguntan: “¿qué tratamiento usar para cabello seco y maltratado?” deben tener en cuenta que esta condición requiere productos suaves que respeten el equilibrio natural del cuero cabelludo y eviten la irritación, sin comprometer la limpieza.
- Cabello tinturado: más allá del color visible, este tipo de cabello suele tener la cutícula más abierta y una mayor tendencia a la deshidratación. Identificar si el color es reciente, recurrente o si existen superposiciones de tintes permite ajustar correctamente los productos de limpieza, el tratamiento para el cabello y el mantenimiento del tono.
Rutina base en salón: limpieza + acondicionamiento

Una rutina efectiva comienza por lo esencial: la limpieza y el acondicionamiento. Si esta base no es la adecuada, es probable que incluso los productos más potentes no logren los resultados esperados. Descubre a continuación los criterios clave para tomar una elección informada en torno a estos productos:
Cómo elegir shampoo según cuero cabelludo y frecuencia de lavado

Shampoo + Rinse Thym´s Professional Coco - Thyms
El shampoo no actúa solo sobre el cabello, sino principalmente sobre el cuero cabelludo, por lo que su elección debe priorizar el equilibrio de esta zona. A continuación, te compartimos los criterios más importantes para seleccionarlo correctamente:
- Cuero cabelludo graso: optar por shampoos reguladores de sebo, con ingredientes como el zinc, el té verde o el extracto de ortiga. Estos ayudan a espaciar los lavados y mantienen la raíz fresca sin resecar los largos.
- Cuero cabelludo seco o sensible: elegir fórmulas suaves, sin sulfatos agresivos, que contengan agentes calmantes como aloe vera, avena o pantenol. Este tipo de shampoo preserva la hidratación natural y evita la descamación o irritación.
- Cuero cabelludo con caspa o descamación: usar shampoos específicos anticaspa, con activos como el piritionato de zinc, el ácido salicílico o el ketoconazol, siempre acompañados de una rutina de hidratación para equilibrar los medios y puntas.

Shampoo Thym’s Profesional Durazno
- Frecuencia de lavado alta (más de 3 veces por semana): preferir shampoos de uso frecuente o “low poo”, que limpien sin arrastrar los lípidos naturales. Son ideales para clientes que entrenan, viven en climas húmedos o tienen rutinas urbanas intensas.
- Frecuencia de lavado baja (1 o 2 veces por semana): se puede usar un shampoo más profundo en limpieza, especialmente si el cliente utiliza productos de styling con fijación. La clave es acompañarlo de hidratación y protección posterior.
- Después de tratamientos químicos o coloración: se debe utilizar un shampoo para el cuidado del cabello que esté diseñado para proteger el color o postquímico, que esté libre de sal y que cuente con un pH balanceado. Esto ayuda a mantener la cutícula sellada y a prolongar los efectos del servicio realizado en el salón.
Acondicionador/rinse: cómo aplicarlo para suavidad y desenredo

Rinse Acondicionador K’Belle Manzana - Thyms
El acondicionador no es un complemento opcional: es un paso fundamental para cerrar la fibra capilar después del lavado y permitir el desenredo sin fricción. Para aplicarlo de forma efectiva, te recomendamos:
- Emplear de medios a puntas: evitar la raíz, especialmente en cabellos finos o cuero cabelludo graso. El producto debe actuar donde más lo necesita la fibra: donde suele haber mayor desgaste y pérdida de hidratación.
- No saturar el cabello: una cantidad excesiva puede dejar residuos o apelmazar. Se recomienda una dosis moderada, acorde a la densidad y longitud del cabello, y distribuirla con los dedos o un peine de dientes anchos.

Rinse Acondicionador K’Belle Herbal - Thyms
- Tiempo de acción mínimo de 2 a 3 minutos: aunque algunos productos indican enjuague inmediato, dejarlo actuar unos minutos permite que los agentes suavizantes y protectores penetren mejor en la cutícula.
- Usar productos según la necesidad específica del cabello: existen acondicionadores para aportar brillo, reducir el volumen, controlar el frizz, desenredar o proteger el color. No todos cumplen todas las funciones, por lo que es clave revisar sus ingredientes y beneficios.
- Finalizar con agua fría o tibia: para sellar la cutícula y potenciar el brillo. Este pequeño gesto marca una gran diferencia en la textura final del cabello.
Tratamientos: cuándo usar hidratación vs reparación (y cada cuánto)

Los tratamientos capilares en salón cumplen un rol esencial dentro de cualquier rutina profesional: son los encargados de corregir daños, restablecer el equilibrio interno de la fibra y potenciar la salud visible del cabello. Sin embargo, no todos los tratamientos actúan igual ni responden a las mismas necesidades. La elección entre hidratación, nutrición o reparación profunda debe basarse en señales claras y también en la frecuencia adecuada de aplicación.
A continuación, te explicamos cómo diferenciar los objetivos de la hidratación y la reparación, y qué recomendaciones funcionan mejor para que el producto sí cumpla su función en tus clientes:
Hidratación: señales claras y pauta semanal fácil de vender
No se trata solo de aplicar productos con textura cremosa: es una respuesta a una necesidad fisiológica del cabello, que pierde agua por exposición al sol, al calor, al viento o por el uso de productos agresivos. Estas son las señales más comunes que indican que el cabello necesita hidratación:
- Textura áspera o rígida al tacto
- Opacidad o pérdida de brillo natural
- Encrespamiento o frizz constante, sobre todo en ambientes húmedos
- Cabello que tarda en secarse o absorbe mucho producto
- Dificultad para desenredar, aun con acondicionador
La pauta ideal en el salón es una sesión semanal durante 3 a 4 semanas, y luego mantener con sesiones quincenales. Para casa, se puede recomendar una mascarilla hidratante semanal y productos leave-in con ácido hialurónico, glicerina o aloe vera.
Reparación/fortalecimiento: qué hacer cuando hay quiebre y fragilidad

En estos casos, se requieren tratamientos reparadores que actúen sobre la corteza capilar, reforzando los enlaces internos y previniendo el quiebre. Estas son las señales que indican daño estructural:
- Cabello que se rompe fácilmente al peinar o al pasar los dedos
- Puntas abiertas visibles y de textura gomosa
- Cabello muy fino, debilitado y sin resistencia
- Falta de elasticidad: se estira, pero no vuelve a su forma original
- Historial reciente de decoloración, alisado o permanente
Para estos casos, se recomiendan tratamientos reconstructores con proteínas, aminoácidos, queratina hidrolizada o ceramidas, con frecuencia semanal durante las primeras 3 semanas.
Recomendación para casa: rutina corta para que el cliente sí la cumpla
No se trata de llenar el baño de productos, sino de seleccionar aquellos que sean funcionales y fáciles de aplicar. Aquí te dejamos una propuesta de rutina efectiva que se puede personalizar según el tipo de daño:
- Shampoo según diagnóstico: hidratante, reparador o protector del color.
- Acondicionador que desenrede y proteja la fibra: en cada lavado.
- Mascarilla intensiva: 1 vez por semana, preferiblemente con calor.

Óleo Capilar Termoprotector - Thyms
- Leave-in o crema para peinar con protector térmico: diario, especialmente si usa secador o plancha.
- Sérum o aceite ligero para sellar puntas: como paso final o previo al brushing.
Recomendar esta rutina en el salón permite reforzar el diagnóstico inicial, asegurar la coherencia entre los productos utilizados y los cuidados posteriores y, sobre todo, educar al cliente para que entienda que el resultado depende tanto del estilista como de su compromiso diario.
Post-cuidado del color: para que el tono dure más y el cabello brille

La coloración capilar, por más profesional que sea, genera cambios en la estructura del cabello que deben ser compensados con cuidados específicos. Aquí entra en juego el postcuidado, una etapa que a menudo se subestima, pero que tiene un impacto directo en la duración del color, en la calidad de la fibra y en la fidelización del cliente.
Conoce cómo abordar esta parte crucial del servicio y qué aspectos deben tenerse en cuenta para que el color permanezca impecable por más tiempo a continuación:
¿Qué cambia después de tinturar y por qué el post-cuidado importa?
La coloración transforma el cabello tanto visual como estructuralmente, generando reacciones como:
- Alteración del pH natural del cabello
- Mayor porosidad y pérdida de hidratación
- Sensibilidad al sol y a herramientas térmicas
- Necesidad de sellado y protección del color
- Pérdida progresiva de pigmento con los lavados
- Debilitamiento de la cutícula y puntas más frágiles
Si no se restablece el equilibrio, el color comienza a perder intensidad rápidamente y el cabello puede volverse poroso, opaco y frágil. Por eso, el post-cuidado no es opcional: es una fase esencial del servicio técnico. En esta etapa, el foco debe estar en rehidratar, cerrar la cutícula, estabilizar el color y prevenir el desgaste.
No te pierdas este artículo sobre: Consejos para antes y después de teñir tu cabello
Rutina post-color en 4 pasos: limpieza, acondiciona, protege, sella

Tratamiento Eye-Belle con Ceramidas - Thyms
Para que el cliente entienda la importancia de cuidar su color y no lo pierda en pocos lavados, es clave ofrecerle una rutina clara, breve y fácil de recordar. Esta estructura en cuatro pasos permite cubrir todas las necesidades del cabello teñido sin sobrecargar la rutina diaria:
- Limpieza suave: usar un shampoo para el cuidado del cabello teñido, sin sal ni sulfatos, que mantenga la integridad del pigmento y evite la resequedad.
- Acondicionamiento profundo: aplicar acondicionador con activos nutritivos y reestructurantes después de cada lavado, enfocándose en medios y puntas.
- Protección UV y térmica: usar productos con filtro solar capilar y protector térmico antes del secado o la exposición al sol.
- Sellado de cutícula: finalizar con un sérum o aceite que controle el frizz, mejore la textura y mantenga el color encapsulado por más tiempo.
Errores comunes que hacen que el color se “lave” rápido
Aun con un excelente trabajo técnico, algunos hábitos pueden hacer que el color se desvanezca antes de lo previsto. Estas son las equivocaciones más frecuentes que conviene prevenir desde la asesoría en salón:
- Lavar el cabello con agua caliente, lo que abre la cutícula y libera el pigmento más rápido.
- Usar shampoos genéricos o anticaspa, que contienen ingredientes abrasivos que arrastran el color.

Shampoo K’Belle Herbal - Thyms
- No proteger el cabello del sol, que oxida los pigmentos, sobre todo en tonos fantasía o cobrizos.
- Planchar o secar sin protección térmica, lo que debilita la fibra y la hace más propensa a la pérdida de tono.
- Dejar pasar mucho tiempo entre retoques, lo que causa un contraste visible entre raíz y largo, desluciendo el resultado general.
Fijación y moldeo sin maltratar: look que dura

No hay mejor carta de presentación para un cliente que un peinado bien ejecutado, que no solo se vea impecable en el momento, sino que se mantenga durante el día sin dejar el cabello tieso, opaco o quebradizo. Para lograr esto, el uso correcto de productos de fijación y moldeo es tan importante como el proceso de styling mismo.
A continuación, explicamos qué productos son mejores para el cuidado del cabello en el salón, cuándo conviene usarlos y qué rutinas ayudan a mantener el peinado perfecto, sin frizz y con brillo natural. ¡Presta mucha atención!
Gel, cera/pomada, espuma y laca: cuándo usar cada uno
No todos los productos de fijación cumplen la misma función ni están diseñados para todos los tipos de cabello o estilos. Aquí te explicamos cómo diferenciar cada uno y en qué situaciones puede ser más efectivo:
- Gel: ideal para estilos definidos, con alta fijación y brillo. Funciona bien en cortes cortos o peinados pulidos. Lo mejor es optar por versiones sin alcohol para evitar resequedad o escamas.
- Cera o pomada: ofrecen fijación media con acabado flexible, perfecta para looks texturizados, control de puntas o definición sin rigidez. Se adapta bien a cabellos medianos o gruesos.
- Espuma: da volumen y cuerpo, especialmente en cabellos finos o lacios. Aporta estructura desde la raíz sin apelmazar. Ideal para looks con ondas o brushing con movimiento.
- Laca (spray): se aplica al final del peinado para fijar el resultado. Las fórmulas modernas permiten fijación sin rigidez ni residuos visibles, y hay opciones con protección UV o anti-humedad.
Usar cada producto en su contexto correcto no solo mejora el acabado, sino que prolonga la duración del peinado y protege la salud capilar a largo plazo.
Tips anti-frizz + protección térmica para mantener el peinado

Ya sea por humedad ambiental, por daño térmico o por una mala preparación del cabello, el encrespamiento puede arruinar incluso el peinado mejor ejecutado. Aquí algunos consejos prácticos que todo estilista puede aplicar o recomendar:
- Prepara el cabello con un protector térmico antes de usar herramientas de calor. No solo evita el daño, sino que ayuda a sellar la cutícula y mantener el peinado por más tiempo.
- Aplica una crema antifrizz o un sérum sellador antes del brushing. Aporta control sin apelmazar.
- Evita cepillar el cabello en seco después del styling. Usa los dedos o un peine de dientes anchos para mantener la forma.
- Sella con un spray anti-humedad o laca flexible con efecto memoria. Así el peinado resiste el clima cambiante sin colapsar.
Mini-kit “mantenimiento en casa”: qué incluir para aumentar ticket

Para que el cliente mantenga en casa el look logrado en el salón, es útil recomendar un mini-kit personalizado. Esto no solo aumenta la fidelización, sino que educa sobre el uso responsable de productos sin saturar el cabello. Esta es una sugerencia básica adaptable que te compartimos:
¡Ofrece un cuidado capilar completo con los productos ideales para cada necesidad!
En Thyms, sabemos que el verdadero valor de un estilista está en su criterio, su técnica y en las herramientas que usa para transformar cada diagnóstico en un resultado duradero. Por eso, ofrecemos una línea completa de productos para el cuidado capilar, diseñados para adaptarse a múltiples necesidades, tipos de cabello y servicios.
Desde shampoos, tratamientos hidratantes o reparadores, hasta tintes y soluciones postcolor, acompañamos cada etapa con calidad profesional. ¿Listo para ofrecer más que un cambio de look? ¡Conoce todos nuestros productos!
Nota tomada de: Thyms - Tintes y tratamientos para el cabello



